La Casa de Solórzano

Para la segunda mitad del siglo XVIII todos los terrenos circundantes al río Anauco y los de la quebrada de Gamboa, en las afueras de la ciudad de Caracas, eran simples zonas de cultivo sin ninguna edificación importante. Sólo a finales de este período, el capitán don Juan Javier Mijares de Solórzano y Pacheco, biznieto del conde de San Javier y nieto del primer marqués de Mijares adquirió allí un terreno ribereño e hizo construir una lujosa casa campestre, destinada al recreo, al descanso de su familia y allegados, cuyos trabajos de construcción debieron terminarse durante el curso de 1797.

 

A partir de entonces, el inmueble fue conocido con el nombre de "La Casa de Solórzano", donde además de utilizarla con fines de recreo, Don Juan Javier tenía allí una huerta, algunos animales y una siembra de café. La casa fue dejada en testamento a su esposa María Gerónima de Tovar y después de su fallecimiento a su hijo, Miguel Mariano Mijares, quien la utilizó como casa de campo, residiendo en ella durante las pascuas, festividades y como refugio durante las epidemias.

A raíz del reestablecimiento del gobierno patriota, en 1821, la familia, temiendo por su seguridad personal, emigró a la vecina isla de Curazao. Según ley dictada entonces, los bienes fueron secuestrados y pasaron a ser propiedad de la nación. La antigua Casa de Solórzano fue arrendada primero al general de brigada Pedro Zaraza, y posteriormente, en 1826 al general Francisco Rodríguez del Toro, Marqués del Toro, quien la ocupó el 26 de septiembre de ese año. Fue entonces cuando comenzó a ser conocida como "Quinta de Anauco".

Bolívar y la "Quinta de Anauco":

La "Quinta de Anauco" hospedó a Simón Bolívar entre el 2 y el 6 de julio de 1827, fecha en que partió rumbo a Colombia para no regresar jamás a la Patria.
El aprecio de Bolívar por dicha residencia es manifiesto, ya que el Marqués del Toro decidió adquirirla definitivamente por consejo del Libertador, el día 3 de diciembre de aquel año. La Quinta se mantuvo entre la parentela del Marqués del Toro cerca de cuatro décadas, período durante el cual continuó siendo ocasional testigo de notorios agasajos y recepciones en honor de personalidades de la época. Después sirvió de residencia al Encargado de Negocios de Inglaterra Richard Bigham.
La Familia Eraso, la Quinta de Anauco y el Museo de Arte Colonial:

La casa fue vendida en 1860 a Don Domingo Eraso por 6.000 pesos. En poder de la familia Eraso permaneció durante noventa y siete años.

El 25 de junio de 1958, los nietos de Don Domingo, doña Cecilia Eraso de Ceballos, doña Mercedes Eraso de Rodríguez Landaeta y don Henrique Eraso, en gesto sin par, decidieron donarla a la Nación con la cláusula documental de que "siempre sirva como sede del Museo de Arte Colonial y bajo la custodia de la Asociación Venezolana Amigos del Arte Colonial". Inmediatamente, el Ministerio de Obras Públicas comenzó los trabajos de restauración bajo la asesoría de la Junta Directiva de la Asociación.

El 12 de octubre de 1961, la casa es abierta al público como Museo de Arte Colonial de Caracas.

El 24 de enero de 1978, la Quinta de Anauco y sus jardines es decretada Monumento Histórico Nacional, por la Junta Nacional Protectora y Conservadora del patrimonio Histórico y Artístico de la Nación.


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